Lectura de guion y desglose de escenas
Recibimos el guion, el plano de sala y una referencia de la puesta. Marcamos qué escenas necesitan Foley grabado, cuáles se resuelven con librería y dónde el ambiente natural del teatro ya cubre parte del trabajo. De esta reunión sale un listado de efectos con prioridad y una estimación de jornadas de grabación.
Grabación en sala tratada
Pasamos al estudio los elementos que no se pueden simular: pasos sobre madera vieja, telas, metales, agua. Se graban por capas separadas y con micrófonos distintos según la textura. Si el proyecto es para cine, sumamos una pasada con micro de contacto para tener material extra en la mezcla.
Edición, montaje y primera mezcla
Se sincroniza cada capa con la imagen o con la partitura de escena, se limpian tomas y se arma una mezcla preliminar. En esta etapa definimos niveles de diálogo, música y efectos, y dejamos una versión de referencia para que el equipo de dirección escuche fuera del estudio, en auriculares y en parlante chico.
Prueba en sala y ajuste final
Llevamos la mezcla al teatro o a la sala de proyección y la escuchamos con el sistema real. Ahí aparecen problemas que en el estudio no se notan: reverberación del recinto, ubicación de parlantes, ruido de butacas. Se ajusta lo necesario y se entrega la versión definitiva con los stems separados por si la producción necesita retocar algo más adelante.
Entrega, respaldo y notas de sala
La entrega incluye archivos maestros, stems y una ficha técnica con los ajustes que funcionaron en la prueba. Guardamos el proyecto completo por si hay reposición o gira. Si la producción cambia de sala, la ficha sirve como punto de partida para recalibrar sin repetir todo el proceso desde cero.
Los plazos se ajustan según la cantidad de escenas y la disponibilidad de la sala. Para producciones con estreno fijo, conviene reservar las cuatro semanas completas antes de la primera función.